miércoles, 2 de enero de 2008

Cosas que nos callamos

Hay veces que nos callamos algunas cosas. Bien sea por respeto, o porque no hay la confianza necesaria, bien porque son frases de un amor no correspondido, o por falta de valor. Una vez llegados al punto en el que esa frase suena en la mente pero los labios no la reproducen, la razón es irrelevante; lo que importa es esa cantidad de palabras que se perderá en el olvido por no haber salido al aire, por no haber construído lo que seguramente habría sido un momento inolvidable, ya sea para bien o para mal. Ciertamente, nadie se libra de haber callado cosas a veces, yo como el que menos, además. Pero, había ciertas cosas que no quería que cayesen en el olvido. Ha habido cosas, Leire, que esta tarde me he callado. Y no quiero olvidarlas, ni que se queden silenciadas. No son grandes frases, ni son pensamientos treméndamente profundos. Pero han sido mis momentos favoritos de la tarde... quizá por el hecho de no saber qué habría pasado de haber soltado esas palabras.

"¿Ya puedes respirar?", recuerdo que me has dicho. Estábamos cinco en el coche y ciertamente estábamos algo apretaditos.
"No cuando te miro", he pensado. Y es cierto, esos labios, esos ojos, me dejan sin respiración. Pero no he tenido el valor de decirlo (¿de qué habría servido si no me correspondes?), y me he limitado a asentir débilmente y apartar la mirada a la ventanilla.

"Que te sea leve" he escrito en el mensaje de texto ". Un beso." Y con eso me he conformado. He estdo dudando largo rato de si poner "Que te sea leve. Te quiero. Un beso", pero nuevamente habría sido en vano.

"Ese es mi objetivo" decías con una sonrisa ", que te desenamores de mí."
Y yo lo recordaba más tarde y pensaba "¿No ves, pequeña, que cada vez que te veo, más te amo?".

Y sé que hay una más. Pero esa, desgraciadamente, sí ha caído en el olvido. Trataré de recordarla, pues sé que era una hermosa frase... hermosa como tú, Leire.

No hay comentarios: